Guía
Miedo al dentista: cómo le ayudamos
Si ha dejado de ir al dentista por nervios, por una mala experiencia o por vergüenza, no está solo, ni mucho menos. Así hacemos más fáciles las visitas — a su ritmo y sin juzgarle.
Revisado por el Dr. Rodolfo Rodríguez, DMD · Actualizado
No está solo
El miedo al dolor, a las agujas, a los ruidos, a perder el control o a que le regañen por el tiempo que ha pasado — estas son algunas de las razones más comunes por las que la gente evita al dentista. Ninguna es motivo de vergüenza, y aquí nadie le va a juzgar.
Cómo le ayudamos
- Díganoslo. Al agendar su cita o al llegar. Saber que está nervioso cambia la forma en que planificamos la visita.
- Empiece con una conversación. Su primera visita puede ser una charla y un examen, sin ningún tratamiento a menos que usted lo quiera.
- Sepa lo que está pasando. El Dr. Rodríguez le explica cada paso antes de hacerlo.
- Acuerde una señal. Levante la mano y paramos.
- Haga pausas. Puede descansar siempre que lo necesite.
- Traiga audífonos. Muchas personas se relajan con su propia música o un podcast.
Sedación
Para tratamientos más largos, o cuando los nervios son muy fuertes, la sedación oral o intravenosa le ayuda a sentirse muy relajado, y muchas personas recuerdan poco de la visita. Vea sedación dental.
Menos visitas, más largas
Si hace falta mucho trabajo, muchas veces se puede hacer en menos visitas con sedación. Para las personas a las que les falta la mayoría de los dientes, con All-on-4 los implantes normalmente se colocan en una sola visita, seguidos de dientes provisionales fijos en menos de 24 horas en los casos adecuados.
Preguntas frecuentes
Hace años que no voy al dentista. ¿Por dónde empiezo?
¿Y si necesito mucho trabajo?
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